EN EL REPÚBLICA ARGENTINA, MUCHOS VECINOS COMPRAN RACIONADOS SUS ALIMENTOS 

LOCALES 27 de junio de 2021 Por DE N/REDACCIÓN
Lo visibilizó el concejal Fabián Olivera, quien de inmediato atribuyó, una gran parte del comportamiento social a los efectos económicos de la política sanitaria oficial en el marco de la pandemia. “El año pasado decenas de familias de distintos barrios de la ciudad acudieron al mismo recurso para sobrevivir”, advirtió.
TAPA2

La venta de arroz, harina, yerba o azúcar por gramos o por tasas se convirtió en una práctica comercial que avanza en la ciudad, un recurso que da respuestas a familias con muy escasos medios para alimentarse, y que, al mismo tiempo, desnuda una realidad económica asociada a la presencia del coronavirus en Formosa.
“Recorrí varios barrios del Circuito 5 en los últimos días, confirmando duras realidades en las familias, sobre todo en cuanto al trabajo y a los inconvenientes para elaborar los alimentos”, contó Olivera.
“Uno de los sectores más afectados por la dura restricción es el de los que conocemos como changarines, esas personas que recorren las casas ofreciendo cortar el pasto, recoger la basura, pintar una verja; también para ofrecer en venta frutas y verduras, bolsas de residuos, entre muchos otros artículos”, consideró.
“En Formosa, es un número muy grande el de los trabajos informales, es una respuesta espontánea y muchas veces desesperada de los jóvenes para sobrevivir en un escenario donde no hay respuestas laborales, y el Estado carga todo sobre sus espaldas”, agregó.
“Ante un escenario así no debiera sorprender que nos encontremos con muchos pequeños comercios vendiendo mercaderías racionadas; en el República Argentina se volvió una práctica frecuente, el vecino compra aceite por 40 pesos, por ejemplo, o arroz o azúcar por 70”, graficó.
“El Gobierno provincial labra un acta cuando encuentra una bolsa de azúcar abierta en un kiosco de barrio; de nada sirve que el propietario explique cuál es la razón; decenas de vecinos fueron testigos circunstanciales de este tipo de reacciones de parte del inspector”, dijo.
“Es un elemento más que prueba lo divorciado de la gente que están las autoridades; toman decisiones de escritorios y perjudican en lugar de ayudar o proteger, mientras mienten  con discursos descarados que parecen originados a partir de realidades europeas”, reafirmó. 
La cuarentena sacó a pasear la brutal hambruna que viven miles de familias formoseñas, generada por la recesión laboral que impone el coronavirus, el olvido oficial y, una cultura dependiente que, en casos como este, adquiere ribetes indignantes.

Te puede interesar