HAY QUE LLEVARLO AL CEDIC…!!!

LOCALES 20 de noviembre de 2021 Por DE N/REDACCION
El aviso suena fuerte, firme, monocorde, repetitivo… Acaba de lanzarlo el médico y, de inmediato, se renueva un protocolo administrativo básico, que concluirá cuando la ambulancia del Hospital Central de Formosa se detenga frente al Centro de Diagnóstico por Imagen Computada (CEDIC), clave para determinar la patología del paciente que acaba de trasladar, junto con un enfermero.
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Ubicado en Saavedra 689, el CEDIC es considerado “lo máximo” en el rubro, los médicos del medio lo admiten, mientras aplauden su tecnología, aunque muchos no se reservan adjetivos peyorativos, pero sólo porque analizan el origen de supuestos ingresos.
Diana Esther Ferreira Tor es la cara visible de la firma; con una sólida como reconocida formación académica y el reconocimiento frecuente de empleados y proveedores esta mujer administra una empresa que acaba de adquirir un costoso y ultra moderno equipo para integrarlo a su esquema operativo, valuado en unos dos millones de dólares; unos 40 millones de pesos, si se tiene en cuenta la imposibilidad casi absoluta, de comprar esa moneda en el mercado oficial.
Mientras la mayoría de las clínicas y centros de estudios médicos vive implorando milagros para llegar a fin de mes, con sus costos fijos fluctuando entre naranja y rojo, este negocio aparece en las antípodas del escenario económico local.

ULTIMA GENERACION
Por estas horas, un calificado personal profesional trabaja en el lugar calibrando el equipo de tomografía computada multicorte de última generación con tecnología de reconstrucción ultra rápida de imágenes 3D, lo cual permite obtener imágenes de excelente calidad en menor tiempo y con resultados más precisos, de acuerdo con un médico que pudo ver el aparato. “Su sistema de 160 cortes por rotación constituye un significativo incremento de la resolución temporal del método y de la capacidad de reconocer lesiones a mayor velocidad”, precisó.
Nadie le resta méritos a Diana, pero pocos se animan a sacar del medio a su padre, el jefe de Gabinete de Ministros de Gildo Insfran, Antonio Emérito Ferreira, al que no dudan en linchar por su doble moral, aquella que suele exponer cuando sale a cuestionar las mismas conductas que, desde la oscuridad, practica, o manda a ejecutar. 

SI, PERO NO
Algunos de los “grandes” hospitales públicos de Formosa cuentan con tomógrafos, e incluso el de Clorinda fue equipado hace poco con uno de ellos. Con atinado y profesional criterio, se asignó la responsabilidad de cada equipo a un médico. Sin embargo, en todos los casos, los tomógrafos están siendo cubiertos por telarañas; muchos de estos temibles animalitos pueden dar rienda suelta a su arte, porque los aparatos permanecen con muy poco uso, pese a su enorme demanda para decenas de patologías.
“Ocurre que el colega encargado no quiere operarlo, porque no le pagan para eso; entonces se envía al paciente al CEDIC”, reveló una patóloga consultada por este medio.
La misma profesional duda sobre si esa es la única razón para que el tomógrafo no sea utilizado con la frecuencia requerida en los hospitales públicos de Formosa. “En el Hospital Central es casi natural derivar al paciente indigente al CEDIC para que la hagan una Doppler color”, aseguró. “Se trata de un método no invasivo que puede ayudar a diagnosticar coágulos sanguíneos, válvulas que funcionan mal en las venas de las piernas, que pueden hacer que se acumule sangre u otros líquidos en las piernas, una arteria bloqueada, arterias ensanchadas, entre muchas otras”, detalló.
El CEDIC tiene un convenio con el Gobierno provincial, con lo cual se resuelve la atención del enfermo que va al hospital público. Pero, mientras ese servicio a un afiliado al IASEP puede costar no más de 3.500 pesos, al Estado costearlo para un paciente indigente le significa casi diez veces más: si, 35.000 pesos.

MAQUINA DE FACTURAR
De un tiempo a esta parte, el IASEP comenzó a ponerle un límite a la cantidad de prestaciones que pueden efectuar los profesionales con los que mantiene un convenio.
No obstante, entre los médicos se asegura que en la firma de Eva Perón y Saavedra, no se aplica el tope, porque desde el quinto piso bajó una orden para que “nadie se quede sin ser atendido”. O sea: salud para todos, porque hay un Estado presente y sensible.                                                                                                Del mismo modo, y pese a estar terminantemente prohibido, muchos de los servicios que se ofrecen en esa esquina sólo son posibles, si el enfermo, además de la orden de consulta o de prestación, vuelve a llevar una mano al bolsillo para formalizar el siempre temible y odiado plus. Bueno, no es monopolio de los Ferreira la práctica, un amigo muy cercano de la familia también aplica el método en sus consultorios de Moreno 140.
Quien salga a arengar que se vienen tiempos difíciles, debería aclarar que siempre los hubo. También que hay muchos que serán atravesados por esos vientos.
Entretanto, la ambulancia acaba de regresar al Central; el chofer se predispone a unos mates, pero, de nuevo, baja la renovada orden. “Hay que llevarlo al CEDIC…”.

 

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