La Policía sigue mutilando derechos y actividades tradicionales de la sociedad

LOCALES 28 de mayo de 2016 Por
La semana anterior demoró a un joven porque fotografió un procedimiento de la fuerza en la vía pública. Ahora, terminó con la venta callejera de mandioca de un muchacho que, al igual que decenas de formoseños acude a este tipo de prácticas como único recurso para la subsistencia.
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Muy lejos de mostrarse conteste con la realidad social, el Gobierno provincial no pierde oportunidad para cercenar derechos elementales de los habitantes y, en algunos casos, utiliza procedimientos que marcan claramente su contradicción política entre lo que pregona y lo que ejecuta.
En las últimas, una camioneta policial tripulada por varios miembros de la fuerza tomó por sorpresa a un humilde joven que ofrecía mandiocas, maíz y zapallo en la vía pública.
Luis contó su experiencia. “Lo vengo haciendo hace varias semanas; son changarin, a veces vendo naranja o pomelo y ahora estaba ofreciendo mandioca que traigo de la quinta de una familia amiga del Lote 4”, contextualizó el muchacho de menos de 25 años de edad.
“Vinieron cuatro efectivos y directamente me dijeron que no puedo vender acá, me sacaron una bolsa de mandioca que estaba casi llena y me echaron, como si fueran dueños de la vereda. Yo hago esto para comer, no tengo un trabajo fijo; si no junto plata no llevo nada a mi casa”, reprochó, con impotencia y mucha bronca.

FOTOS
Hace pocos días, Leandro, un joven formoseño de 21 años terminó detenido cuando vio un procedimiento policial a metros de la plaza San Martín en el que dos personas terminaron encerradas por robo. El muchacho se aceró, sacó una foto y se metió en un problema de enormes proporciones porque un efectivo de civil se molestó por el hecho.
"Eran más o menos las 23, yo estaba con mi hermana y veo que la Policía había atrapado a dos chicos, entonces tomo distancia y saco fotos, después me acerco más para tener mejor calidad del registro; ahí un civil me agarra el celular, forcejeamos, un policía ve esto, me agarra de la muñeca y me tira, después me golpean en la nuca, me hacen zancadilla y me caigo de rodilla”. La explicación fue recogida por Expresformosa.com, tras entrevistar a la víctima de la Policía de Formosa.
El relato prosigue: “Mi hermana ve todo esto y trata de agarrarme, pero le pegan un codazo, me suben a la patrulla, nos llevan a la Tercera, toman nuestros datos, me sacan el celular, después nos llevaron a la Primera y nos hicieron ver con el forense; cuando ya me tomaron los datos me devuelven el celular y me doy cuenta que estaba forcejeado, que el horario estaba configurado porque quisieron desmantelarlo".
"Yo no tenía nada que ver con los detenidos, no los conocía, la persona que me agarró no tenía uniforme pero por lo visto estaba de civil porque estaba con los demás uniformados", relató.
Al ser consultado sobre si hizo la denuncia dijo, "no hice la denuncia, lo que ellos querían era que borre la foto porque cuando me lo devuelven veo que el celular estaba todo configurado".
También mencionó que a uno de los detenidos en la plaza "le sacaron la zapatilla en el momento, lo patearon en el ojo, al otro detrás del oído; según lo que dijeron estaban robando, yo andaba mirando vidrieras, veo este caso y me acerco a chusmear, tomo la foto y pasó todo lo que conté", insistió.

EN ASCENSO
Relatos como el de Leandro son frecuentes. Este periodista también fue increpado por un joven oficial porque fotografió un procedimiento. Lo grave es que los efectivos creen tener el derecho de prohibirle a cualquiera hacer una foto. Como justificativo, apelan “a la orden del jefe de Policía” o a una “normativa interna de la fuerza”, ignorando, supuestamente, la existencia de derechos elementales previstos por la Constitución.
Sin embargo, entre cuatro paredes, muchos policías son capaces de admitir el fondo de la cuestión. “Son ordenes de muy arriba y si no las cumplimos tenemos que pagar las consecuencias; a los jefes no les gusta ver en las redes fotos de los procedimientos, por eso tenemos la orden de prohibirlas”, dijo una oficial consultada por este medio.
Muchas veces no alcanza con la existencia de derechos amparados por una legislación, sino que se impone la necesidad de conocerlos y comprender que está en cada uno de nosotros que se cumplan.
Sólo un juez, con causa justificada y por escrito, puede impedir la libertad que tenemos de usufructuar estos derechos, entre ellos tomar fotos en la vía pública de un procedimiento policial.
Mientras crecen las denuncias de casos de inseguridad, del Ministerio de Gobierno bajan órdenes que marchan en contrasentido de lo que ocurre en la sociedad, cercenando derechos elementales que en nada afectan los intereses personales o grupales.

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