Confirman condena a joven que mató de una puñalada en el cuello

LOCALES 28/05/2016 Por
El Superior Tribunal de Justicia, constituido en Tribunal de Casación, confirmó la condena a 11 años de prisión aplicada por la Cámara Segunda en lo Criminal a un joven que mató a otro asestándole una puñalada en el cuello durante un incidente ocurrido el 18 de agosto de 2013 en una vivienda del barrio La Colonia de la capital provincial.
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Imagen testimonial
La sentencia alcanza a Juan Antonio Rivas, condenado por los delitos de homicidio simple y lesiones leves, luego de ser encontrado autor material y penalmente responsable del crimen de Eduardo Vidal Amarilla.
Los hechos se desencadenaron en la fecha referida entre las 0.30 y las 0.45 en una casa ubicada en Carlos Girola y 12 de Octubre, donde la víctima y otros jóvenes estaban reunidos departiendo una fiesta entre amigos.
Para el Tribunal de Casación todo comenzó cuando sin haber sido invitado a la fiesta, el condenado ingresó a la misma causando incidentes con los presentes, tras lo cual se retiró, llamándose a su novia para que lo calmara. Las puertas de la casa fueron cerradas por orden del encargado de la misma para evitar el reingreso de Rivas, no obstante lo cual minutos después este retornó, se dirigió a la parte posterior del inmueble, saltó la verja de seguridad ya que el portón estaba cerrado con candado y volvió a meterse dentro de la vivienda, donde comenzó a discutir por un motor de agua que había sido retirado del lugar, hasta que se desató un incidente con el encargado de la casa, sumándose al mismo los demás jóvenes, incluyendo a la víctima que intervino para separar y recibió un puntazo en el cuello que le causó una herida de seis centímetros de profundidad, falleciendo casi en el acto.
En la instancia de Casación, la Defensa del condenado alegó que el mismo actuó en legítima defensa ante la agresión ilegítima de un grupo de personas, entre quienes estaba la víctima, argumentando que su cliente no provocó el incidente que tuvo un desenlace fatal.
De no prosperar este planteo, la Defensa pidió que se encuadre el obrar del condenado como exceso en la legítima defensa, por la forma que utilizó el cuchillo.

PROVOCÓ LA PELEA
En el fallo que fue leído días atrás en la sede del STJ, el tribunal desestimó los argumentos de la Defensa del condenado, señalando que Rivas ingresó subrepticiamente a un lugar donde no se lo había invitado y que se lo había rechazado, provocando de esta manera el incidente que derivó en la muerte de Amarilla. “La ley niega el permiso de defenderse legítimamente a quien ha provocado suficientemente la agresión”, recuerda el fallo de Casación.
En esta línea de pensamiento, la sentencia señala que el acusado al ingresar saltando la verja y armando con un cuchillo, a un lugar del cual había sido rechazado minutos antes, se colocó voluntariamente en una situación en la que generaba conflictos, donde lejos de mostrarse pasivo, provocó una discusión por un motor de agua, que derivó en un primer incidente con el encargado de la vivienda, sumándose los demás, ocasión en que se produjo la herida mortal a la víctima, con el arma que traía consigo.
Con relación al argumento defensista, según el cual Rivas fue blanco de una golpiza por parte del grupo de jóvenes, el fallo refiere que si realmente tal agresión hubiera existido, debería haber dejado huellas físicas en el cuerpo de Rivas, pero los exámenes médicos realizados horas después del hecho, solamente constataron escoriaciones en los codos y en rodillas del condenado, compatibles con el relato de los testigos, en cuanto a una primera caída de Rivas cuando comenzó el incidente y la resistencia que luego opuso a la Policía cuando fue detenido, descartándose rotundamente que hubiera recibido golpes en la cabeza y en diversas zonas del cuerpo por parte de varias personas. “De toda la gresca que se produjo solo hubo dos lesionados, uno que murió por la puñalada recibida y el otro –el encargado de la casa- en una de sus manos cuando tomando el cuchillo por la hoja pudo quitar el arma a Rivas”, sostiene el fallo judicial.
Con relación al planteo de la Defensa que se vio agraviada por el monto de la pena aplicada (once años de prisión), el Tribunal de Casación consideró que la apreciación sobre las condiciones personales del acusado, incluyendo su porte físico y la práctica del boxeo, se corresponden con el análisis necesario que debió realizarse sobre la naturaleza de la acción, la edad, educación, costumbres y conducta precedente del sujeto, por el contrario, “hubiera sido ilógico que se minimicen en función del desarrollo que tuvieron los sucesos que desembocaron en la muerte de la víctima”, remarca el fallo.
Para el tribunal de Casación, la sentencia de la Cámara Segunda en lo Criminal realiza una correcta valoración de los atenuantes y agravantes que considera necesario ponderar, concluyendo en una sanción penal que lejos se encuentra se resultar desproporcionada respecto al hecho probado.
El fallo casatorio –número 4641- tiene las opiniones concordantes de los jueces Ariel Gustavo Coll (primer voto) Eduardo Manuel Hang, Ricardo Cabrera, Marcos Bruno Quinteros y Guillermo Horacio Alucín

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