Legisladora negó la contención oficial en la zona del desborde del Pilcomayo

LOCALES 11/02/2018 Por
Planteó que “la mentira tiene patas cortas” al sostener que “no hay máquinas trabajando, pero si caminos intransitables, falta de atención médica y varias cosas que se van perdiendo”

La diputada provincial Noelia Luna reveló que no existe ningún comando de emergencia establecido en el extremo oeste provincial para atender los efectos del avance del Pilcomayo, refutando al ministro de Gobierno, Jorge González, quien en los últimos días “construyó un verdadero libreto de ficción, dando vida a actores fantásticos en medio de un escenario glorioso, solo para defender la ausencia oficial que ya no sorprende a nadie”.
La legisladora de Cambiemos visitó la zona más afectada del territorio provincial por el avance del Pilcomayo y trazó un panorama muy distinto al descripto por el Gobierno provincial, que habló de una asistencia permanente a los afectados, la continuidad de trabajos para contrarrestar el embate de la corriente y criticó la ausencia del Estado nacional.
“La mentira tiene patas cortas; no hay máquinas trabajando, pero si caminos intransitables, falta de atención médica y varias cosas que se van perdiendo”, aseguró Luna, con contundencia mientras exhibía decenas de imágenes recogidas en la zona.
“No existe ningún comando de emergencia establecido en esa zona. Para buscar a la nena que encontraron muerta hace unos días tuvieron que venir de Formosa los de rescate y llegaron al otro día. Hace pocos días falleció una chica embarazada por problemas de vesículas, ya que jamás le hicieron un estudio para determinar la causa de los dolores; dejo tres niños huérfanos, uno de ellos sigue en un hospital de la capital”, planteó, entre molesta e indignada.
“Escuelas ranchos sin paredes, con más de 40 alumnos que no tienen agua para tomar, estando sólo a 5 kilómetros de María Cristina y con un indigno desinterés para transportar el vital elemento es uno de los cuestionamientos que reitero, porque tiene una vigencia muy, pero muy antigua”, sostuvo.
“Pude observar casas que se desmoronan por tanta lluvia, ya que son de adobe y no soportan tantos días la humedad”, añadió.
Y redondeó: “El río está a 500 metros y no hay barreras, hace días avanzo y quedó a menos de una cuadra de las casas y pudimos constatar unas tres precarias construcciones que quedaron atrapadas por el agua”.

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