LA UNICA VERDAD ES LA REALIDAD

LOCALES 03/03/2018 Por
Escuché parte de una entrevista radial al intendente municipal de Comandante Fontana y lo noté molesto, casi confundido.
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De inmediato advertí que esa reacción tuvo su origen en una publicación que efectuara en las redes sociales, referida a la demorada ampliación del salón municipal y a las dudas que me genera el desconocido destino de los fondos asignados a la ejecución de la obra. Jamás tuve ánimos acusatorios; como concejal me debo a mis funciones pero, sobre todo, al compromiso asumido ante mi pueblo. Lo publicado solo persiguió mi sano interés de acceder a una información veraz sobre esa obra no realizada, presupuestada en 2017 en un millón de pesos; todos mis intentos formales previos por acceder a datos, jamás encontraron las respuestas por parte del jefe comunal.
Por desgracia para la democracia y, principalmente, los vecinos de mi pueblo, la posibilidad de saber porque el salón no fue ampliado, caducó cuando el intendente incumplió con su mandato constitucional de presentarse ante los concejales del pueblo para brindar su informe anual en la apertura de las sesiones ordinarias, como sí ocurrió en todo el país. No fue la primera vez, y seguramente no será la última, que este funcionario actúa como respetando su propio régimen legal, y desconociendo el sistema jurídico que impera en el país.
Prefirió esconderse, incumpliendo los deberes de funcionario público. Dejó, despiadadamente, esa obligación en manos de una concejal quien, ni siquiera, pudo responder cual es el monto del presupuesto municipal.
Considero esta ausencia, un acto de irresponsabilidad institucional. Que le haya fallado a los concejales no se compara con la burla a su propio pueblo que hoy, seguramente, al conocerlo luego de tantos años en el poder, no se sorprende con conductas de este tipo. Sin embargo hay cientos de fontanenses, entre los que me incluyo, que ya no están dispuestos a tolerar indignantes atrocidades como esta, a la democracia que así continúa en retroceso.
Una vez finalizada la sesión, cuando ya no había público presente, el intendente llegó a la sede del Concejo Deliberante y pidió reunirse conmigo, lo cual me sorprendió profundamente, pero acepté la solicitud porque es lo que exige la democracia. Sin embargo, el encuentro me permitió determinar quién es quién y comprender porque mi pueblo está donde está.
No era a mí, intendente Jacquemín, ante quien debió rendir cuentas, no fue el lugar, ni el ámbito; usted debió explicarle al pueblo, el 1 de marzo de 2018, a las 9:00, lo que ante mí pretendió justificar, entre cuatro paredes, como necesitando un silencio más.
Yo no necesitaba en ese momento que me rindiera cuentas; su pueblo es más importante. Yo sólo soy un ciudadano más. La tregua jamás podrá existir. Acostúmbrese a cumplir con lo establecido, exhiba un espíritu probo y luche por mantenerlo.
Cuando el dinero público no se utiliza debidamente, una lluvia nos inunda una vez más y perdemos la cama y el colchón; una vivienda no se construye; un enfermo se queda sin medicamentos. En definitiva, un pueblo es menos feliz.
Cuando encuentre una sola mentira, denuncie, pruebe; la sociedad juzgará. Mientras, no voy a permitir que el dinero de los fontanenses se mal utilice, voy a defender hasta mi último aliento lo que es de cada uno de nosotros.
No hay tregua posible para el que no cumple con sus funciones; mi dignidad no se negocia.


Aldo Ariel Bocha Argañaraz
DNI 22.511.774
Concejal de Comandante Fontana

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