Da con una mano, pero quita con la otra

Y en el medio, el Gobierno provincial abandona a mucha gente que le dedicó esfuerzo, compromiso y tiempo, mucho tiempo, a la formación académica, porque al momento de la retribución choca con un Estado que le pone todo tipo de absurdas trabas. Impone una conducta administrativa contradictoria, al no aplicar el mismo criterio para las liquidaciones salariales que, así, alcanza a unos, pero niega a otros.
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Insfran junto a egresados; muchos de ellos hoy tienen todo tipo de trabas para que el Estado le reconozca el título y le paguen por él.

Un número indeterminado de personas, gestiona el pago por título universitario ante diferentes áreas del Gobierno provincial, donde cumple determinadas tareas pero tropieza con argumentaciones espurias e impropias de la cuantía jurídica que se aplica para la materia. E incluso, las administraciones que se niegan al pago, parecen ignorar que en muchos casos, las liquidaciones se vienen aplicando con profesionales que pasaron por la misma formación, en la misma facultad y, casi en el mismo tiempo.
Se trata de egresados de la Licenciatura en Comunicación Social, de la Universidad Nacional de La Plata, quienes tuvieron la posibilidad de hacer la carrera de cinco años de duración, luego de un convenio entre el Gobierno provincial y las autoridades del prestigioso establecimiento educativo. Las clases se dictaron en la ciudad, con un reconocido cuerpo docente que los fines de semana venían a dar las clases.
Hoy, muchos profesionales lidian verdaderas batallas administrativas ante diferentes esferas del Gobierno provincial, donde se les impone todo tipo de trabas para impedir el pago por la formación, como lo establece la normativa vigente en la materia.
Lo peor es que existen, al menos 17 casos, de licenciados en esa carrera que vienen cobrando normalmente, aunque para hacerlo también debieron sortear innecesarios y burdos escollos.
Se trata de una carrera universitaria, avalada y pagada por el mismo Estado provincial que hoy se muestra renuente a reconocer la valía del recorrido; una contradicción absurda e incoherente.
En algunos casos, se sabe de gente que debió recurrir a la propia universidad para que le confirmara a la administración de un ministerio del Poder Ejecutivo provincial que se trata de una carrera de grado, con un recorrido académico de cinco años, como una forma inevitable de corregir el criterio de que no cumplía con los requisitos exigidos para acceder a la acreencia normada, y que se aplica para cientos de profesionales de otros rubros.
En otro caso, un empleado con el mismo título intenta vulnerar el escollo buscando demostrar que no posee carne habilitante o no está matriculado, porque en el país la práctica del periodismo no exige una formación académica determinada. Lo mismo ocurre en la mayoría de los estados de la región. La Constitución, con su criterio amplio, permite este beneficio, al considerar que el acceso a la información no está vedado a algunos sino que se trata de un derecho concedido a todos por igual, sea o no periodista.
Al momento de la construcción de este texto, este redactor analiza un recibo de sueldo, de un licenciado en Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata, que hizo sus estudios en una de las dos cohortes que se dictaron en la capital provincial. Puede verse que mediante el Código 107 de “responsabilidad profesional”, se le asigna un 75 % de su sueldo, y por el Código 110, en concepto de “título”, un 25 %, lo que se concatena con lo prescripto por el convenio laboral que rige para el empelado público provincial.
Antecedentes tan determinantes como prácticos, no debieran tener ninguna objeciones, pero cuando prima la búsqueda de justificativos solo para no pagar, es inevitable la presencia de argumentos tan escabrosos como brutales, que no hacen más que confirmar la contradicción política de un gobierno que muchos veces aplasta lo mismo que construye. 

Durante el acto de colación de la primera cohorte, y junto al gobernador Insfran también presente, el subsecretario de Planificación de la Inversión Pública, Eber Wilson Solis planteó que “cuando un anhelo se transforma en un sueño, un sueño en un proyecto y ese proyecto se hacen realidad, es porque se está haciendo justicia social. El hecho de que ustedes estén aquí es el claro ejemplo del nuevo nombre de la educación que es la justicia social, de calidad y gratuita, con igualdad de posibilidades”, amplió.                Las fotos, la concentración entusiasta y el fuego político que despiertan los efectos de determinadas decisiones, muchas veces terminan minando los discursos, convirtiendo a la letra en una porquería difícil de digerir.

Max Alfredo Berenfeld

Director.
Lic en Ciencias Sociales y Periodismo.
Integró 16 redacciones de medios gráficos de la ciudad de Formosa y de otros puntos de la Argentina, además de otras dos en Asunción, Paraguay.
Fue jefe de Redacción de los ultimos tres diarios en los que se desenvolvió.
Miembro de FOPEA.
Tiene 29 años de ejercicio de periodismo gráfico.
En la faz pública, se desempeñó como jefe de Prensa, del Superior Tribunal de Justicia de la provincia de Formosa, durante 12 años.

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