LA CRUEL CONSECUENCIA DEL SUPERÁVIT QUE ENORGULLECE AL GOBERNADOR INSFRAN

DESTACADOS 30/04/2018 Por
La base de la economía se sustenta en el empleo público, con miles de trabajadores que cobran puntualmente, pero los ingresos hace décadas siguen entre los más bajos del país. No hay ningún interés por la industrialización de sus recursos naturales que siguen siendo de mera subsistencia, en medio de una política que alejó a las familias de los campos, engrosando terribles asentamientos en los alrededores de la capital, donde pululan la droga, el alcohol y todo tipo de delincuentes.
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La provincia no tiene deudas afirma el gobernador, tiene superávit fiscal y cumple con sus obligaciones sin recurrir al sistema financiero. Empero, nada dice de los sueldos bajos, las “venas abiertas” del interior desde donde todos los días familias despiden a sus hijos que van al sur en busca de un futuro: las eternas fuentes buscadas como una “única” opción laboral para los jóvenes, que implican las fuerzas armadas, de seguridad, nacionales o provinciales.
Los tiempos políticos se aceleran pero para tranquilidad de la gente, lejos del pesimismo oficial de cabotaje, las transferencias automáticas a las provincias alcanzarán este año el 43% de la recaudación federal (excluyendo las contribuciones a la seguridad social), el número más alto en 20 años.
Este año, gracias a los acuerdos firmados y a decisiones propias del Gobierno nacional, las provincias van a recibir, a precios de hoy, 200.000 millones de pesos adicionales más por año de lo que recibieron en el promedio de 2003-2015. Cuando se complete la distribución de los seis puntos que aún están restan devolver a las 21 provincias -en 2020- este monto trepará a 250 millones.
La abultada coparticipación anual y los aportes de la nación que ingresan a la tesorería de la provincia, sin contar con los recursos provinciales, ronda los 40 mil millones de pesos (2 mil millones de dólares) , casi cuatro veces los que se recibían en el período de la convertibilidad. Insfrán supo sufrir en carne propia esa época.
Fue quien hizo imprimir y hacer circular la mayor estafa a los formoseños, el papel “cuasi moneda Bocanfor”. Lo hizo, igual que otros gobernadores que no supieron administrar ni crear riquezas para afrontar los gastos, ni siquiera los bajos sueldos de su planta de estatales.
Un cálculo rápido: hoy la Provincia, con menos de 550 mil habitantes, unas 150 mil viviendas, solo 125 mil con luz eléctrica (censo 2010), con los 40 mil millones repartidos equitativamente, cumpliendo sus tareas todos los jefes de familia, (en educación, salud, seguridad, etcétera, etcétera) menos los gastos generales y de mantenimientos, les correspondería a cada uno un ingreso mensual cercano a los 30 mil pesos. Muy por arriba para no ser alcanzado por los índices de pobreza. Casi el doble.
La pregunta del millón: ¿dónde va el grueso de la recaudación? Además de los 5 a 6 millones de plazo fijo, ¿quién maneja el resto?
Lo que es seguro que no está en los bolsillos de la gran planta de empleados estatales; quizás, solo en el de los funcionarios de las 4 x 4 y de los “amigotes”.
Gildo obvia que la matriz productiva de una provincia que supo tener presencia en la región ha sido reducida a la dádiva y al asistencialismo. A la dependencia del estado y a la destrucción de la cultura del trabajo ¿Cómo no tener las cuentas ordenadas subestimando las necesidades de la gente y subejecutando políticas públicas por siempre insuficientes?
En la semana pasada y en otro acto personalista Insfrán entregó una maquina cosechadora en la localidad de Villafañe. Una sola, en una región donde al menos se necesitarían más de varias docenas y lo hizo en medio de una crisis con productores sin una brújula para el crecimiento.
Fue el propio intendente del pueblo sureño, que, desbordado por la obsecuencia, le dijo que a pesar de ser de competencia provincial la reparación de una ruta, ellos organizaron una colecta y una mujer puso sus últimos 68 pesos para ayudar a poner en condiciones el camino. Lejos de congraciarse se metió en un camino del cual no pudo salir.
El mismo jefe comunal aclaró que hay una estancia que 6 mil toneladas de maíz por año y lo hace en Chaco y Santa Fe para hacer engorde de los terneros y agregó que podrían venderle ellos por 18 millones de pesos.
“18 millones de pesos significan 6 coparticipaciones de la municipalidad que pueden generar estos productores vendiéndole nada más que a este señor” completó.
Por otra parte, y según un estudio privado, nuestra provincia está con “indicadores más bajos”, y marca que hay un total de 86,363 niños en condición de pobreza, lo que equivale a un 42,17% de la tasa de pobreza.
En la tierra de Gildo Insfran, el Indec encuestó a 254.290 personas, de las cuales 61.570 son pobres, es decir el 25,1 por ciento.
Entretanto, en el marco de su informe ante el Senado Nacional, el Jefe de Gabinete de Nación, Marcos Peña, dio conocer el detalle de las partidas ejecutadas durante 2018, correspondientes al Ministerio del Interior, Obras Públicas y Vivienda.
El Ministerio del Interior, Obras Públicas y del Interior lleva comprometidos en el año 2018 fondos para Formosa por $352 millones, y tienen un avance del 32%.
El informe presenta el detalle por provincias del monto devengado (comprometido) y nivel de ejecución, y refieren a nuevas partidas incorporadas al presupuesto. Los principales programas financiados son “Acciones de Vivienda y Desarrollo Urbano” con fondos devengados por $133.815.007; “Acciones del Programa Hábitat Nación" por $84.376.955; y “Recursos Hídricos” con recursos devengados por $118.707.374.
Pocos pueden ignorar la capacidad de Insfran como administrador de los fondos federales y su sagacidad para cambiar de color y permanecer cerca del hombre fuerte del momento; pero jamás se ocupó de generar empleo genuino a partir de los maravillosos recursos naturales existentes en el territorio que gobierna desde 1995.
Claramente, Formosa puede verse como una provincia rica con su población empobrecida.

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