ADRIAN NO ES GILDISTA

Tal vez nunca lo fue, y su permanencia dentro del ala oficialista sólo estuvo justificada por la figura de Floro. Pero ahora, con la partida de su padre y, seguramente, algunas decisiones del gobernador que no compartió, se hizo a un lado. Sus razones para reconocer públicamente el actual escenario.
WhatsApp Image 2017-07-08 at 11.49.43
Insfran y Adrian se saludan cordialmente durante un acto institucional; hoy las sensaciones son distintas entre ambos.

La figura del diputado Adrián Bogado, caminando en el acceso a la Casa Rosada junto a dirigentes del PRO aldeano, destapó interminables conjeturas sobre la nueva etapa política del hijo del malogrado vicegobernador de Formosa. Mientras para algunos, representaba la confirmación de su incorporación a Cambiemos, para otros, tal vez más conservadores, sólo se trataba de la prosecución de reuniones que viene teniendo con la segunda línea política del PRO para avanzar en el armado de una alianza local más ampliada. También, desde su propio entorno, se intentó de menguar los efectos políticos de las imágenes, apelando a argumentos bien absurdos que no hicieron más que confirmar la inconveniencia que hoy tiene para su nuevo proyecto, ser visto con extrapartidarios.
Gildo Insfran viene presionando con la figura de un Judas traidor dentro del espacio que conduce hace más de 20 años, como una manera de meterle miedo a quienes estén analizando la deserción y si bien nunca los identificó, en la virtual línea de tiro aparecían Adrián Bogado y el intendente municipal Jorge Jofré.
Pero el ingeniero rápidamente levantó la mano, confirmando su alineamiento, aunque entre los suyos se mantiene, hace varios años, un reconocido enfrentamiento con la caballería gildista que lidera el ministro Antonio Ferreira.
Luego del fallecimiento de Floro, Adrián jamás hizo público su adhesión al gobernador que, en los últimos años, no para de organizar cuanto mitin le sea posible para que sus aduladores de siempre, lo sigan considerando una especie de enviado de Dios entre los terrestres.
Ni siquiera, al quedar expuesto por esas fotos frente a la sede nacional de Casa de Gobierno con dirigentes claramente identificados dentro del espacio de Mauricio Macri. Las respuestas, nacidas de las conjeturas periodísticas y, también, las provenientes de una concejal alineada con su filosofía y de otros testimonios originados en su bunker, pueden no ser del toda precisas para entender dónde está parado políticamente el joven abogado. Empero, su propio silencio no admite dudas: Adrián no es Gildista.
“El ya no tiene nada que ver con el oficialismo, pero la estrategia es mantener en silencio hasta donde se pueda para trabajar en el territorio como la mayor comodidad posible; en muchos pueblos lo tratan como un paria por lo de traidor”, reflexionó un exdiputado que cree en las chances electorales de Adrián.

SOBRE TRAICIONES
¿Qué le debe este Bogado a Gildo Insfran?
Gildo es el gobernador de Formosa desde el 10 de diciembre de 1995, y desde el 83 que ocupa cargos políticos en la provincia tras dejar su oficio de veterinario. En 2015, empató a Adolfo Rodríguez Saa en el arte de mantenerse como gobernador durante 20 años consecutivos, la cifra más alta hasta ahora. Pero contando sus años como diputado y vicegobernador, Insfrán ostenta un récord de 35 años en el poder.
Insfrán fue diputado en la Legislatura por Formosa del 83 hasta el 87, año en que ocupó además el cargo de vicegobernador de la provincia hasta la fecha en que asumió como gobernador – dos mandatos. Desde entonces fue elegido cinco veces, la última con el período en el cual necesitó reformar un mismo artículo de la Constitución de Formosa en dos oportunidades: en 1999, para ser reelegido, y en 2003 habilitando la reelección indefinida.
Insfrán trepó a la gobernación tras ser el vice de Vicente Joga – gobernador del 87 al 95, entonces líder del peronismo disidente en el noreste- quien se tomó en 1995 un período de descanso para poder ser electo más adelante. Pero ya al frente de la provincia, Insfrán pateó el acuerdo político con su viejo socio, se desprendió del Partido Justicialista para armar uno propio, y proyectó un camino de concentración de poder rodeado de gente de su confianza. De Menem a Néstor Kirchner, pasando por De la Rúa, Rodríguez Saa, Duhalde, y los Kirchner, Insfrán mantuvo buenas relaciones con los presidentes de turno.
En 1999, Página 12 calificó al gobernador como “menemista” y comparaba las truncas aspiraciones reelectorales de Menem con las que concretaba Insfrán esas fechas con éxito. Pero el ex veterinario asumió un nuevo período en diciembre de ese año deshaciéndose en elogios hacia el entonces presidente de la Alianza, Fernando De la Rúa, y firmando la emergencia económica.
En 2001, Insfrán fue uno de los 7 gobernadores que visitaron a Menem en la quinta de Don Torcuato donde cumplía arresto domiciliario por la causa de venta ilegal de armas.
Bancó a Rodríguez Saa durante su corto mandato, otro especialista en las re-re en San Luis, y luego se alineó a Duhalde, a pesar de haber sido en el 95 su enemigo electoral en Formosa, al apostar por el ex Vicente Joga.
A través de esta alianza, cuando asumió Néstor Kirchner su primera presidencia en 2003, Insfrán salió a felicitarlo públicamente. En Formosa, Kirchner ganó con el 40,8% de los votos frente a 26% de Menem. Ese mismo 2003, en octubre, Kirchner hizo un viaje relámpago a Formosa de los que comenzaban a caracterizar su gestión: allí firmó junto a Insfrán un Acuerdo de reparación histórica, que reactivaba obras de infraestructura en la provincia y se comprometió a eliminar los bonos monetarios de la crisis. Poco después Formosa debía elegir gobernador y el viaje de Kirchner se leyó como una obvia devolución de gentilezas y apoyo. Ese diciembre, Insfrán ganó con el 67,1% de los votos y encaraba su tercer mandato.
En 2006 se empezó amasar la posibilidad de la re-re-re de Insfrán. Fue entonces que casi todos los intendentes y jefes comunales de la provincia hicieron público un documento en el que apoyaban la continuidad de Insfrán, con un tumulto de elogios: “Demostrando con creces sus dotes de conductor, el compañero gobernador Gildo Insfrán, interpretando de modo brillante aquél complejo contexto político de los años 2001 y 2002, no escatimó su apoyo tempranero e incondicional a la figura del hoy Presidente de la República”, decía el documento.
Insfrán había logrado consolidar un modelo donde todas las comunas están gobernadas por sus hombres, así también cada concejo deliberante de la provincia. Actualmente su partido tiene 2 de 3 senadores nacionales, 4 de 5 diputados nacionales, y 22 de sus diputados ocupan las bancas provinciales, que son 30 en total.
¿Cómo hace Insfrán para perpetuarse en el poder –35 años contando su etapa como diputado y vice, 23 como gobernador- en una de las provincias más pobres del país?
En el 2000, la línea de la pobreza en la provincia superaba el 60%, llegó al tope de 78,3% en 2002. En el 2003, sin embargo, hubo una abrupta caída en las estadísticas que registraron, de un semestre a otro, un 13% menos de pobres: alrededor de 68 mil personas a escala formoseña.
En 2006, el número porcentaje estadístico fue 43,7%; en 2007, 34,5%; en 2008 nuevamente hubo una diferencia de casi el 13% en las dos mediciones anuales: de 30,7 a 23,4% en el segundo semestre. En 2009 el valor se mantuvo más estable, 23,1%, y en 2010 el registro bajó de 20,1 al 13,6%, y luego volvió hacerlo en el segundo semestre de 2011: 7,7%.
En años electorales, las estadísticas bajan más: ¿un éxito semestral de las políticas, reparto de planes sociales que no cambian la pobreza estructural, o maniobras en las formas de medición? En 2012, en Formosa el INDEC registró un índice de 6,4% bajo la línea de la pobreza, es decir alrededor de 33.000 personas.
Según los datos oficiales, la línea de la pobreza se mide “a partir de los ingresos de los hogares, si éstos tienen capacidad de satisfacer – por medio de la compra de bienes y servicios- un conjunto de necesidades alimentarias y no alimentarias consideradas esenciales”.

EL DISCIPLINAMIENTO
Formosa es la provincia en la que se verifica la mayor proporción entre personas que reciben planes sociales y empleados estatales por un lado, y votantes por el otro. Desde el 2002 se empezó a desarrollar el Plan Jefes y Jefas de Hogar como horizonte de paliativo económico en respuesta a una crisis sin precedentes en la provincia. Tres años después, en 2005 el proyecto alcanzaba a 55 mil personas, más del 10% de la población total de la provincia.
Por otro lado, en 2008, según informes privados, se constató que alrededor del 80% de los trabajadores del Estado recibían salarios inferiores al mínimo vital; el estudio calculaba una base de 60 mil empleados públicos.
Entre los beneficiarios de los planes y los empleados públicos cubren entonces más del 22% de los electores de Formosa.
El diagnóstico, más allá del análisis de estas políticas sociales, merece una relación con los cada vez más cómodos triunfos de Insfrán desde 1995, junto con un modelo que discrimina y reprime a comunidades como los Qom, que no dejan de marcar lo que otros buscan tapar: sus necesidades, la injusticia.
Un modelo de disciplinamiento social o la fórmula, cada vez menos perfecta, para mantenerse el poder.

Max Alfredo Berenfeld

Director.
Lic en Ciencias Sociales y Periodismo.
Integró 16 redacciones de medios gráficos de la ciudad de Formosa y de otros puntos de la Argentina, además de otras dos en Asunción, Paraguay.
Fue jefe de Redacción de los ultimos tres diarios en los que se desenvolvió.
Miembro de FOPEA.
Tiene 29 años de ejercicio de periodismo gráfico.
En la faz pública, se desempeñó como jefe de Prensa, del Superior Tribunal de Justicia de la provincia de Formosa, durante 12 años.

Te puede interesar