MACRI TAMBIEN ENGAÑO A LOS BANANEROS

Los adjetivos se repiten, a tal punto que ya no existen sinónimos para identificar con precisión, la brutal y angustiante realidad que sigue atacando a los bananeros de Formosa. Esto es más de lo de siempre, pero ahora peor porque muchos productores creyeron, con candidez, en un cambio a partir del nuevo presidente.
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Funcionarios nacionales con dirigentes locales de FAA, reunidos en una oficina de Agroindustria.

Siempre es necesario poner en contexto el escenario, para entender los entretelones y para definir a los actores. Para este año, se espera una producción cercana a los dos millones de cajones, unos 50 mil semanales, para atender la demanda del producto, hoy entre los mejores del mundo, sólo comparable en calidad y resistencia, con la fruta que se consigue en las Islas Vírgenes, el paraíso bananero desde hace algunos años.
Sin embargo, en plena cosecha, nada cambio con relación a los últimos años: la falta de comercialización, como consecuencia al ingreso discrecional de la banana extranjera, derriba los precios locales, al punto que deja sin rentabilidad a los bananeros formoseños.
El desinterés, la mentira y la mezquindad de los funcionarios locales y nacionales, pese al cambio de bandería política en el segundo caso, siguen imperando en Formosa, para que la desaparición de la banana sea inevitable en los próximos años.
En los ´70, Formosa tenía 12 mil hectáreas de bananas, las que fueron reduciéndose ostensiblemente hasta alcanzar las 1.500 de hoy, con unos 550 campesinos dedicándose a su producción. En Argentina se importan 450.000 toneladas, y es la fruta que más se consume. Los grandes países de centro y Sudamérica tienen inconvenientes para vender en Europa y cuando eso sucede, enseguida se mira a Argentina por su alto mercado interno. Paraguay, por citar un caso, tenía hace unos años 2.000 hectáreas productivas y hoy tiene 20.000. De ahí la sospecha de una estamos maniobra de dumping por parte de los productores extranjeros que bajan el precio en épocas de cosecha local y cobran el doble cuando aquí no se levanta.
Un país no puede importar lo que en su propio territorio tira; por eso la regulación de las importaciones como todo país serio, se torna una necesidad ineludible.
Ese es el tránsito a la desaparición del cultivo acá. El desinterés, la mentira y la mezquindad….
En los últimos días, quizás en el disparatado intento por reposicionar a dirigentes que fueron dejados de lado por su propia incapacidad, apelando al engaño se pretendió demostrar un escenario iluminado respecto a la venta de la banana formoseña.
Esas voces dijeron que a través de la estructura administrativa de una cooperativa, se comercializaba a 160 pesos la caja del fruto, cuando en realidad están pagando al productor sólo 30 por cada envoltorio.
Del mismo modo, mientras hay para comercializar, como mínimo, 50.000 cajones semanales hacen alardes de la venta de 300 cajones semanales con el Estado nacional. De estas maniobras existen varias denuncias que adornan los cajones de escritorios ocupados por funcionarios de Agroindustria que siguen dandole una mirada partidaria, no institucional, al asunto.
Entre abril y marzo, varias reuniones entre funcionarios nacionales de los ministerios nacionales de Agroindustria y de Desarrollo Social con dirigentes locales de la Federación Agraria, parecieron encaminarse, definitivamente, a la solución del crónico panorama que genera la comercialización de la banana. Empero, como siempre, todo se redujo a meras intenciones, atravesadas por falsas promesas.
El coordinador de políticas para la agricultura familiar del Ministerio de Agroindustria, Julio Curras, estuvo al frente de las negociaciones, pero sólo se trató de un rostro nuevo que apelando a un discurso novedoso terminó con la misma mentira de los últimos 20 años. Ahora, a la frustración histórica, los bananeros formoseños le deben agregar la bofetada que significa una brutal desilusión; porque ahora con Macri volvieron a creer, hasta que el tiempo y las actitudes, les devolvió a la brutal realidad que golpea con forma de pobreza.

Max Alfredo Berenfeld

Director.
Lic en Ciencias Sociales y Periodismo.
Integró 16 redacciones de medios gráficos de la ciudad de Formosa y de otros puntos de la Argentina, además de otras dos en Asunción, Paraguay.
Fue jefe de Redacción de los ultimos tres diarios en los que se desenvolvió.
Miembro de FOPEA.
Tiene 29 años de ejercicio de periodismo gráfico.
En la faz pública, se desempeñó como jefe de Prensa, del Superior Tribunal de Justicia de la provincia de Formosa, durante 12 años.

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