No paran de pudrirse los tomates formoseños

LOCALES 07/10/2018 Por
Estiman que ya se perdieron más de 3.7 millones de la producción prevista para la temporada. Las trabas impuestas por Paraguay y el bajo precio volvieron a afectar a unas 240 familias de pequeños productores que viven de la fruta en el norte provincial. Venden a sólo tres pesos el kilo, que en los supermercados se multiplican hasta por diez.
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La semana anterior la Filial Laguna Naineck de Federación Agraria Argentina (FAA) y la Asociación de Pequeños Productores de Palma Sola El Paraíso y San Juan, tomateros del norte provincial regalaron 10 mil kilos de tomates, en forma pacífica, en el paso Fronterizo San Ignacio de Loyola de Clorinda, buscando visibilizar la situación. Las razones: falta de comercialización y bajos precios del producto.
Los horticultores se quejan de que reciben sólo tres pesos por kilo, cifra que se multiplica por seis y hasta 10 veces cuando el tomate llega a supermercados y verdulerías. Para el presente ciclo, se esperaban 5.3 millones de kilos de tomates, de los cuales, hoy ya se perdió el 70%, de acuerdo con estimaciones de los propios tomateros.
Pero el principal motivo del reclamo es la determinación del Estado paraguayo de no permitir el ingreso a su país de la producción formoseña.
Para los tomateros, Paraguay viola en forma arbitraria lo que está establecido en el Mercosur: el libre mercado de productos, bloqueando el ingreso de productos argentinos.
Aseguran, una y otra vez, que Paraguay no está entregando desde abril los permisos de autorización fitosanitarias, contrariando los convenios bilaterales que determinan el libre mercado entre todos sus integrantes.
Pese a la muestra pública, las autoridades locales y nacionales nada hacen para modificar el cuadro, persistiendo un indignante abandono en el campo formoseño.
Las autoridades de Formosa optan por no inmiscuirse, en la etapa más importante y más compleja de todo el proceso: la comercialización; solo se mete cuando el escenario está perdido, o las cosas comienzan a derrumbarse. Los propios productores aseguran que la administración provincial “no ha mostrado jamás una planificación, o una política que determine con claridad las respuestas que los productores necesitamos.
También, que “se trata de una conducta sistemática que se repite en todas las áreas, limitándose al asistencialismo, con lo que, claramente, no sólo que no alcanza, sino que está muy lejos de ser la respuesta que los hombres de campo necesitan”.
La conducta nacional es bastante similar; hace pocos días desde el área de Agroindustria prometieron gestiones regionales para destrabar la imposición paraguaya, pero el silencio sigue siendo la única reacción visible.

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