La restricción paraguaya al tomate formoseño podría abrir un conflicto fronterizo

LOCALES 08/10/2018 Por
El cierre unilateral a productos locales, podría derivar en medidas de fuerza de ignorada proyección, al considerarse que la decisión del país limítrofe viola tratados internacionales de libre comercio, y vulnera la histórica solidaridad comercial argentina ante los vaivenes periódicos que experimenta la tasa cambiaria.
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Ayala hace declaraciones periodísticas; al frente, los tomates, protagonistas de un conflicto que crece.

Referentes de la Filial Naineck de la Federación Agraria Argentina y de la Cámara de Comerciantes Frutihorticolas y Afines de Clorinda se reunirán este martes en esa ciudad para analizar aspectos comerciales de la producción nacional y el bloqueo que Paraguay viene aplicando a distintos productos argentinos.
Se trata de una decisión acordada entre ambas partes, en lo que bien puede considerarse el calentamiento en la relación comercial entre los dos países, a partir del cierre fronterizo al tomate que se produce en Paraguay, y, en las últimas horas, a la cebolla y otros productos que se cosechan en los campos argentinos.
Hace unas dos semanas, decenas de productores regalaron 10 toneladas de tomates, por el cierre del mercado paraguayo, en el paso fronterizo San Ignacio de Loyola, en Clorinda, mientras aseguraban que les pagan $3 por kilo de la fruta en chacra y que sobra stock.
La intención fue visibilizar la delicada situación del sector por falta de comercialización y bajos precios del producto, pero también buscaban dar a conocer la determinación de Paraguay de no permitir el ingreso de tomates.
De acuerdo con datos de la Asociación de Pequeños Productores de Palma Sola, El Paraíso y San Juan, este año la producción alcanzará los 5.3 millones de kilogramos de tomate, de los cuales hasta este momento se comercializó apenas el 25%.                                                                                                                                                   El presidente de la entidad, Luis Galeano refirió que “todavía no hay apertura de los mercados con Paraguay; todavía está cerrada la frontera para nuestra producción y no nos permiten el paso de ninguna producción hortícola, en especial el tomate que es lo que hacemos. Incluso, en Clorinda hay camiones con tomate salteño y jujeño esperando que se libere el paso y se están pudriendo en los camiones”, consignó.
En las últimas horas trascendió que funcionarios nacionales de Agroindustria efectuaron algunas gestiones informales, buscando destrabar la situación, pero los productores locales se muestran incrédulos ante los resultados. La misma mirada los campesinos le dan a una supuesta decisión de la Municipalidad de Laguna Naineck, para adquirir una cantidad indeterminada de cajas de tomates para destinarlas a comedores escolares y otros organismos oficiales. “El rumor es que la Comuna podría comprar unas 250 cajas; de ser así estamos en presencia de una verdadera burla, ya que esa cantidad es tan minúscula que no representa absolutamente nada en el contexto de los casi 5.5 millones de producción tomatera”, reflexionó un referente del sector agrario.
“Ellos tienen frecuentemente una política protectora que se manifiesta frontera adentro, cuando de defender el precio de sus productos se trata; no hay tratado internacional que valga, como está sucediendo ahora. Sin embargo, nuestras autoridades se limitan a proteger esos acuerdos, sin que les interese como nos afecta. Claramente es una injusticia que no puede proseguir”, dijo Pánfilo Ayala, sindico de la Federación Agraria, y uno de los principales promotores de la movida local contra este escenario.
“La reunión en Clorinda puede ser clave porque acá mucha gente se perjudica, ante el desinterés de nuestras autoridades, tanto provinciales como nacionales”, dijo.

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