Se pudrió de 80% de la producción tomatera, y el Gobierno avisó la compra del 1% de la cosecha como gran paliativo

LOCALES 12/10/2018 Por
La administración de Gildo Insfran salió a anunciar, con bombos y platillos, la compra de poco más de 4.5 toneladas de tomates, y consideró que con la medida llevó alivio a los productores. Sin embargo, deliberadamente, escondió el dato más terrible: en las chacras formoseñas ya se pudrieron más de cuatro millones de kilos de la fruta, por la ausencia de políticas vinculadas con la comercialización.
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El Gobierno esperó que se pudran 4.200.000 kilos de tomates, el 80% del total producido, para comprar 4.5 toneladas y calificar la acción como salvataje de los productores. Una estrategia que termina siendo una burla para el pequeño productor que este año cosechó poco más de cinco mil toneladas, de las cuales Nutrir acaba de anunciar la adquisición de una cifra inferior al uno por ciento.
Los horticultores vienen quejándose de que reciben sólo tres pesos por kilo de tomate, cifra que se multiplica por seis y hasta 10 veces cuando el producto llega a supermercados y verdulerías. Para el presente ciclo, se esperaban 5.3 millones de kilos de tomates, de los cuales, hoy ya se perdió el 80%, de acuerdo con estimaciones de los propios tomateros.
Pero el principal motivo del reclamo es la determinación del Estado paraguayo de no permitir el ingreso a su país de la producción formoseña.
Ahora, a fin de traer “un poco de alivio “a los productores locales, la planta de alimentos Nutrifor, perteneciente al Estado formoseño confirmó la compra de unos 4500 kilos a productores de Laguna Naineck para la elaboración de tomates triturados que serán distribuidos en comedores escolares y comunitarios.
Para el Gobierno, se trata de “un importante respaldo a productores tomateros de la zona norte provincial, que ante dificultades para acceder a su principal mercado que es el paraguayo, podrán comercializar a esa planta de alimentos al menos 15 toneladas de la fruta”.
Como ha sido una conducta constante, la administración de Gildo Insfran trata de esconder su desinterés o su ineptitud, apelando a medidas de último momento que no solucionan la cuestión de fondo. Pero no sólo eso, además intenta mostrarse solidario y eficiente, reeditando discursos mendaces que no consiguen solucionar la pobreza y el abandono en que está sumido el campo formoseño.
La política asistencialista del Gobierno provincial es completamente ineficiente para el despegue de la producción primaria, y sólo sirve para que los pequeños productores subsistan en sus chacras, mendigando la venta de su producción. De ahí también el estímulo que le da a la diversificación agraria. No se promueve la venta de la producción, hay una clara matriz oficial para eliminar este esquema, de ahí que jamás surgieran políticas para la apertura formal de mercados, mediante gestiones concretas a cargo de operadores en la materia. El escenario de los tomates es la revalidación de esta marcha, que tiene su correlato con la banana, fruta que en las últimas semanas se ofrece a un precio mucho mayor, sólo por la influencia del dólar, aunque el panorama de la carnosa fruta no consigue escapar al tono de fondo.

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