Gildo necesita más de Jofré, que el intendente del gobernador

LOCALES 14/01/2019 Por
Aunque las elecciones de este año parecen lejanas, el mundillo político está enardecido, y mantiene activo a sus principales actores. Pocos discuten la continuidad de Insfran, mientras el campo de operaciones está centrado en los demás cargos, particularmente los municipales, y, en ese terreno, la Comuna capitalina se roba todas las atenciones.
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El oficialismo provincial no consigue imponer a su propio candidato buscando posicionarse electoralmente, para retornar al manejo del Estado municipal en la capital. La salida de Fernando De Vido, en 2015, a manos del actual intendente Jofré, terminó por darle forma a una caída que precipitadamente venía dándose en el Gildismo capitalino, principalmente por la erosión interna, y la soberbia dirigencial, sobrecargada de fanatismo.
Lejos de repuntar el escenario de los últimos años, la suma de indicios avisa que Insfran deberá mantener su idilio con Jofré para esconder la limitada capacidad dirigencial de su entorno en el principal distrito electoral. Sin embargo, su futuro sigue cerrándose y, más allá del inalterable paso del tiempo, la acelerada erosión de su supremacía es una consecuencia natural de cualquier actividad humana, sobre todo la política.
Las sociedades dejan de creer o apoyar porque es parte de la concepción hacerlo; pero, casi siempre surgen estímulos para provocar y acelerar los tiempos, porque hay uno o varios intereses para generar el cambio.
Entre el empalago social hacia una figura que repite hace más de dos décadas su formato para permanecer, cuidando al detalle que nadie crezca, y las necesidades que se renuevan y surgen, el fin del feudo está cada vez más cerca. Y, aunque es imposible ponerle una fecha, los síntomas son cada vez más fuertes, como algunas decisiones tomadas en las últimas horas, que certifican el grado de temor e intolerancia.
Insfran sabe que su principal adversario es Jofré, pero juega a ningunear esa realidad, un poco por su propia soberbia, y otro tanto, porque admitirlo sería reconocer su descenso.
Y es que tienen territorios distintos: el de Insfran es todo el territorio provincial, y el del intendente, sólo la ciudad de Formosa.
Las últimas medidas del Gobierno provincial apuntaron claramente a fortalecer el cariz populista que tuvo siempre como gobernador, ignorando las necesidades estructurales, sobre todo la falta de fuentes laborales genuinas, y la fuerte dependencia del Estado, como un mecanismo de fondo de control.
La inauguración del espectacular parque acuático en el Circuito Cinco, una intensa agenda de pequeñas obras en el interior y la capital, para lo cual no dudó en bastardear a la administración nacional, y una feroz persecución a todo aquello que considera “desleal”, constituyen hoy la estructura política comunicacional de Insfran.
Con un discurso mucho más llano, relajado y coherente con su compromiso social, el intendente Jofré apela a respuestas institucionales que parecen mucho más cerca de las necesidades del vecino, que el ambiente de crisis extrema y cargada de fanatismo que tira el gobernador.
Las actividades al aire libre, aprovechando la cercanía del río, y el espacio ganado en los últimos años en la zona ribereña, impusieron claramente un ante y un después en la vida social del formoseño.
Los planes para facilitar a los vecinos el pago de sus deudas con el Estado municipal, imponiendo mecanismos sencillos y de rápido y fácil acceso, pero sobre todo, admitiendo la necesidad de recaudar más para cumplir con los servicios públicos, es otra de los las conquistas de Jofré, nacida de su propia mirada y decisión política.
A diferencia de Insfran, el ingeniero trabaja a puertas abiertas y accederlo no tiene ninguna complejidad, como si ocurrió siempre con el gobernador, al que no dejan de agregarle más cualidades y valores, la mayoría de las cuales ni siquiera sabe de su existencia.
Jofré entiende que necesita de Insfran, porque una relación fluida evita los palos en la rueda que desde lo financiero, el jefe de Estado provincial, le puso siempre a quienes consideró enemigos, adjetivo que sólo sostiene para justificar políticamente, medidas que jurídicamente están prohibidas y penadas.
Jofré, sin Insfran, puede aspirar a su reelección apoyado en su agrupación política, básicamente, pero el gobernador sin el intendente no puede permitirse un nuevo período sin mostrarse victorioso en la capital. Y para eso, el ingeniero le resulta clave.

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