DE STALIN Y LA GALLINA, A GILDO Y SU TORNIQUETE

LOCALES 11 de febrero de 2019 Por
¿En que se distancian el dictador ruso del mesías formoseño? Tal vez, sólo en la capacidad para entender hasta donde ceñir el torniquete, porque en la conquista del objetivo las conductas viajan paralelas.
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La revolución rusa estuvo a punto de sucumbir por el desencanto del pueblo con la dictadura del proletariado que trajo más represión y más miseria. Entonces los colaboradores de Stalin, preocupados por la situación, decidieron pedirle consejo para evitar una rebelión popular.
El dictador les recibió y sin mediar palabra los llevó al patio de su casa en una fría y ventosa mañana de invierno. Agarró una de las gallinas que deambulaban por allí y procedió cruelmente a arrancarle todas las plumas. Luego puso al animal en el suelo y exclamó: “Ya eres libre”; pero el ave, con la piel amoratada debido al frío siberiano y al dolor causado por el suplicio, no hizo otra cosa que pegarse a los zapatos de su torturador restregándose con la tela de sus pantalones. Sin embargo todos los colaboradores pensaron que la gallinácea saldría huyendo espantada después del brutal acto.
Stalin les explicó que el ejemplo representaba la base del socialismo para controlar a la ciudadanía: “Igual que la gallina, el pueblo humillado se postraría ante él suplicando sobrevivir cuanto más lamentables fueran sus condiciones de vida en un escenario de terror”. El mensaje estaba claro: crear una sociedad sumisa, aterrada y totalmente dependiente del Estado para someterla con facilidad como gallinas desplumadas esperando a no ser elegidas para llevarlas al matadero.
El socialismo es el método que los profesionales de la pseudo revolución han ideado para conseguir con astucia y maldad, el poder absoluto que les permita vivir a costa del sacrificio y esfuerzo de sus pueblos.
En el siglo XXI la democracia es su trampolín más apreciado para conseguir esos objetivos perversos. Una vez en el poder gracias a las urnas, mucha demagogia y a un ejército de incautos que se la tragan doblada, siguen comprando voluntades cuyo pago se hace liquidando todos los recursos del Estado. Después, si no tienen bastante, recurren a las expropiaciones, o sea, al robo de las propiedades privadas con el objetivo de seguir financiando sus sueños de transformar la sociedad a capricho.
Cuando la sociedad está esquilmada completamente, fieles a la locura aplicarán el terror de Estado para mantener a raya a otros que osen alegar el fracaso, justificando sus crímenes en nombre de la lucha de clases y del principio de la dictadura del proletariado, convirtiendo así en legítima la eliminación de las categorías de ciudadanos considerados dañinos para la construcción de su utopía y, por tanto, enemigos del pueblo al que dicen representar.

SUEÑO ETERNO                                                                                                                                                                    Para la presidencia, para la gobernación, para las intendencias, para el sindicato, para la banca en el Congreso, llegar al poder y pretender perpetuarse en él son casi un único movimiento para la mayoría de los políticos argentinos.
Se acerca 2019, un año electoral, y los promotores para que Gildo Insfran se presente a un séptimo mandato podrán argumentar, con razón, que la Casa Rosada no es el único lugar donde se habla de reelección.
El hombre permanece en su cargo desde 1995, y nada le impedirá extender la racha indefinidamente.
"La reelección en sociedades con instituciones débiles, tiende a acentuar el peso de los liderazgos personales, en detrimento de ellas", sostuvo Rosendo Fraga, director del centro de estudios Unión para la Nueva Mayoría. Y recordó que el principio de la no reelección inmediata fue establecido en la Constitución de 1853 "como una reacción frente a la reelección sistemática, las facultades extraordinarias y la suma de poder público que había tenido Juan Manuel de Rosas durante décadas".
El gobernante formoseño suele argumentar que sus electorados premian con su voto el buen gobierno; pero los especialistas advierten que por el solo hecho de ocupar un cargo público ya tiene ventajas por sobre sus competidores. "La pregunta es si las condiciones de la competencia política son realmente abiertas y equitativas", señala la politicóloga Ana María Mustapic, de la Universidad Torcuato Di Tella.
Una de las primeras ventajas para el político en el poder es que de por sí ya es conocido por casi toda la población y no debe, como sus opositores, invertir dinero y esfuerzo para difundir su nombre. "También puede sacar ventaja de modo indirecto con los recursos estatales", añade Mustapic.
Por ejemplo, la publicidad oficial está destinada a resaltar su obra de gobierno (sin contar los casos en los que es usada como premio y castigo para condicionar a la prensa). La entrega de subsidios o la inauguración de obras son también actos de gobierno que refuerzan la popularidad de cualquier candidato a la reelección.
Otro mecanismo para limitar la renovación de la dirigencia, que opera en especial en el nivel provincial, es el de la manipulación de los sistemas electorales.
¿En que se distancian el dictador ruso del mesías formoseño? Tal vez, sólo en la capacidad para entender hasta donde ceñir el torniquete, porque en la conquista del objetivo las conductas viajan paralelas.
Las otras distancias, tal vez solo estén sujetas a los contextos históricos, para evitar un paralelismo riguroso entre el exterminio del pueblo ruso a manos de los fusiles, el hambre y el destierro a los confines del mundo, y la impudorosa distribución de la riqueza natural y de los bienes del Estado de la provincia más pobre de la Argentina.

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