EL OFICIALISMO SOMETE A UN BRUTAL AHOGO POLÍTICO Y FINANCIERO A JOFRE

LOCALES 14/03/2019 Por
Por estas horas, gran parte de los dirigentes que patrocinaron los sublemas que empujaron el acceso del actual intendente a su cargo, se pasaron de bando. La conducta no tiene que ver con la consecuencia de una profunda reflexión intelectual, ni con una mirada renovada del proyecto de provincia, sino con una dura campaña de apriete que bajó de la conducción partidaria, apoyada en la chequera y en el conocido plan de miedo y persecución. En el entorno aseguran que el líder de Valores Ciudadanos, analiza dar marcha atrás con la búsqueda de la reelección.
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Insfran y Jofré, a los abrazos. Pura hipocresía política de un peronismo que arde en una interna feroz.

Lo ocurrido la semana pasada en la Capital Federal, donde se concentró casi un millar de dirigentes para darle cuerpo al congreso del Partido Justicialista, resume, con rigurosa precisión, los alcances de la dura interna partidaria que vive el peronismo de Formosa.
“El ingeniero Jofré participó del conclave, pero debió hacerse cargo, en todo sentido, de los gastos del hotel y de otras actividades que asumió la organización para los congresales e invitados especiales, casi como un obligado rito, con el propósito de que todos salgan conformes”. El testimonio lo dio un exdiputado provincial del PJ que participó de las deliberaciones.
“Lo dejaron solo a Jofré, le hicieron un vacío”, redondeó.
El Gildismo está muy determinado a recuperar su poderío en la capital provincial, a tal punto que centró toda su artillería hacia los oficiales del ingeniero, asumiendo que le dolerá menos una derrota partidaria, que un nuevo revés a manos del actual jefe comunal.
El gobernador y el intendente suelen mostrarse juntos, mientras bajan hipócritas discursos de unidad que no convence a nadie, pero eso no parece importar a los principales actores de la burda novela política.
En el oficialismo festejan, cada vez con más frecuencia, el desembarco de dirigentes que hasta hace poco le declararon su lealtad política a Jofré y su proyecto. Dinero, persecución y temor, se combinan para conseguir el cambio de timón, una actitud recurrente en el asqueroso mundillo político, donde los argumentos para respaldar las maneras de actuar son tan creativas como fantásticas.
El oficialismo provincial no tiene un candidato de fuste para pelearle a Jofré, pero apuesta a todo tipo de artimaña para mellar su capacidad. “Prepara a Ramiro Fernández Patri, a Hugo Arrúa, y tal vez sacará a la cancha a algunos más para hacerle muy dificultosa la reelección al ingeniero”, asegura una conocida dirigente del interior, que cada vez que puede, se jacta de su cercanía al gobernador Insfran.
Por algo el intendente Jofré no anunció la adhesión municipal al aumento salarial que hace pocas semanas formalizara el jefe del Ejecutivo provincial. No habrá aumento salarial para los municipales, sin apoyo del Tesoro provincial. Es una muestra más de como domestica el viejo caudillo, quien a fuerza de miedo y billetes armó toda su historia política. Insfran sabe que sus atributos naturales, pero sobre todo, los de naturaleza intelectual, están muy por debajo de los de Jofré; pero, porfiado como es, en lugar de negociar espacios para estimular la continuidad partidaria, sigue apelando, como lo hizo siempre, a eliminar al que pueda echarlo del lugar que ocupa desde 1995.                                                                                                                                                En el riñón político del conductor de Valores Ciudadanos, se admitió en los últimos días, un claro hartazgo de Jorge Jofré con este escenario de mentiras y presiones, por lo cual la búsqueda de la reelección está siendo analizada desde otro enfoque, e incluso no se descarta un paso al costado. "Si se habla de un proyecto político que contenga a todos, apostando a la unidad en un momento de crisis de identidad partidaria y una administración nacional que sólo apuesta al negocio de sus amigos empresarios, suena tan confuso, desubicado, pero sobre todo, torpe, este juego de aprietes", apreció un conocido sindicalista que merodea los pasillos del despacho del intendente, aunque también comparte reuniones de cúpula en el quinto piso. 

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