A pocos días de las elecciones, Insfran y Jofré avanzan, sólidos, hacia la reelección

LOCALES 11 de junio de 2019 Por
En medio de un proceso electoral que hace tiempo se amesetó, y dejó a los adversarios del intendente pugnando por el segundo lugar, y al rival del gobernador sólo preocupado por sumar para intentar fortalecer el frágil escenario legislativo, Formosa seguirá apostando al peronismo con sello tradicional
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Aunque con métodos y recursos distintos, el gobernador Gildo Insfran y el intendente municipal capitalino Jorge Jofré se muestran muy seguros de conseguir la reelección este domingo, en las elecciones a celebrarse en toda la geografía provincial.
Insfran va por su séptimo mandato consecutivo, con lo que alcanzará los 28 años de gestión el mandato más largo en la Argentina desde el retorno a la democracia. Su problema es que le queda mucho por hacer más allá de sus periodos como gobernador y los otros ocho como vicegobernador de Vicente Joga. No sólo acumula seis períodos consecutivos. Con mano dura, y avasallamiento de todas las instituciones, es el gobernador con más poder. Y, según innumerables fuentes, uno de los más ricos. Muchos lo comparan con un señor feudal. También es llamado patrón y dictador. Para otros, sencillamente Formosa es una provincia con dueño.
Por estos días se limitó a apurar la construcción o ampliación de obras públicas para armar sus tradicionales actos institucionales mechados con el proselitismo más vetusto, donde critica con extrema dureza al Gobierno nacional, al que cuestiona el olvido de Formosa y reivindica a los Kirchner.
“Quiere ser el gobernador más votado del país”, reveló un dirigente cercano que, como muchos otros del riñón oficialista, no paran de exhibir a Gildo como el mejor gobernador de la Argentina” y hasta con “sólidas pretensiones nacionales”.
En la capital provincial, todas las encuestas auguran la reelección del ingeniero Jofré, cuya campaña aun gira en medio de una brutal oposición interna que le armara el propio Insfran, quien impuso a dos improvisados postulantes a los que rodeó de toda la estructura institucional posible, con recursos tan abundantes como petulantes.
Poco y nada de propuestas, la campaña electoral en la capital formoseña fue puramente dadivosa, al punto que uno de los candidatos gildistas se dedicó a empedrar calles de tierra, con dineros del Estado provincial, y probándose el traje de intendente que finalmente deberá reservar para más adelante.
Es que Insfran debe atender dos frentes: el actual y el que se le viene.
Jofré no sólo se encamina, sólido, hacia su reelección como intendente, sino que impuso un criterio amplio y aglutinador como funcionario y como político, en brutal contraste con el arquetipo cerrado y patriarcal del gobernador, quien no recibe los aplausos sin la chequera. Y eso afecta al viejo caudillo, sabedor que se le cierra un ciclo, tanto desde lo biológico como desde lo político, donde la figura del ingeniero no para de crecer y solidificarse, aunque hoy se muestran juntos.
Todo indica que Fabián Olivera hará una muy buena elección, pero el gran público apoyará la opción oficialista, como está ocurriendo en el resto del país.
Mientras el radical es el hombre de la oposición en la capital, a nivel provincial Adrián Bogado sigue dialogando con los vecinos de cada pueblo, pero la falta de recursos y un pueblo acostumbrado a la prebenda, son sus exclusivos enemigos.
Al formoseño poco y nada le importa la falta de fuentes laborales, la calidad de sus instituciones, la ausencia de libertades políticas o un proyecto agropecuario que dinamice los recursos naturales, para menguar la dependencia del Estado y forjar mentes soberanas.
Se vienen nomás, otros cuatro años de Gildo, y una oposición que cambia algunos actores, pero no logra prender la mecha para un giro completo.

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