Sigue estacionado el río Paraguay frente a toda la costa formoseña

LOCALES 10/01/2016 Por
Por cuarto día consecutivo la marca del hidrómetro permanece estancada en 9,80 en el puerto capitalino y en los 8,12 en Pilcomayo. En Bouvier no hay registros de acuerdo con información de la Prefectura Naval Argentina.
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La gran mayoría de los ríos del Litoral argentino siguen en un lento descenso, acompañado en el caso de Formosa por la ausencia de lluvias lo que lleva un poco de calma a los cientos de inundados, evacuados y autoevacuados generados por el desborde del principal cauce que atraviesa esta parte del país.
La marca estancada en el puerto de Formosa permanece aún muy por encima de los 7,80 del estado de alerta y los 8,30 de evacuación; sin embargo el temporario alejamiento de las lluvias de los últimos días sumado a la conducta del río generan alivio de los afectados por el fenómeno.
Entretanto, la crecida del río Paraguay deja ver panoramas inundados de impotencia en pobladores paraguayos radicados en la vecina orilla, principalmente los que, resignados a dejar sus casas ante el temor de perderlo todo, luchan incansablemente por encontrar la manera de sobrevivir, peleando por el sustento diario con el agua.
De acuerdo con el intendente de Nanawa, Marcelino Núñez, los pobladores perdieron su medio de subsistencia, ya que casi la mayoría se mantenía gracias al comercio. El mismo comentó que es dueño de una casa de repuestos y su clientela está integrada por una gran cantidad de ciudadanos argentinos que llegan hasta la ciudad para proveerse de equipamientos.
“Afortunadamente, se logró implementar el uso de puentes flotantes. Así, los vendedores encontraron la manera de seguir ofreciendo sus productos, en medio del caos, y obtienen su pan diario” dijo, en declaraciones radiales.
En Pilar, el río Paraguay continúa creciendo y ya llegó a 9,08 metros, mientras que en Alberdi marcó un descenso y quedó en 9,79 metros, para dar un poco de tranquilidad a los lugareños. En esta última, miles de familias están siendo afectadas por la crecida y son obligadas a dejar sus casas y sus medios de subsistencia. Pero no se rinden y siguen peleando para no dejar atrás la tierra que aman, por culpa del agua.

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