Palo Santo: la solidaridad volvió a vencer a la ausencia oficial

LOCALES 21/02/2016 Por
Una movida solidaria encarada por vecinos de Palo Santo permitió la reunión de un importante cargamento de alimento y ropas que fue destinado a las familias afectadas en las últimas horas por las lluvias que anegaron amplias franjas de la localidad. Galería de fotos.

En uno de los pueblos donde la división social aparece como extremadamente marcada por motivaciones políticas, lo ocurrido entre sábado y domingo dejó al descubierto que los valores elementales del ser humano permanecen intactos y que sólo se necesitan valederas razones para exponerlas.
Las intensas lluvias abatidas durante gran parte de la madrugada y mañana del sábado profundizaron los problemas que varios barrios de Palo Santo venían soportando por la presencia del agua en sus casas. Hoy en el pueblo hay poco más de 60 evacuados, alojados en el Centro Cultural y en un salón perteneciente al Concejo Deliberante.
A decenas de pobladores poco les importo la ausencia oficial para asistir con rapidez a los damnificados. Si bien la concejal Sandra Rosoli se puso al frente de una campaña de recolección de alimentos, ropa, pañales y cualquier aporte que pudiera ser útil en el difícil momento, hubo una participación colectiva donde el objetivo de auxiliar fue el propósito central.
“La colaboración de los palosanteños fue inmediata; muchos traían su aporte, otros pedían que pasemos a buscarlos y otros, sencillamente, lo dejaban al frente de su casa porque no querían mostrarse”, dijo Ana Castillo, una activa docente del lugar que participó de la movida.
Al final de la campaña se contabilizó el siguiente aporte: 20 kilos de azúcar, 15 de yerba, 20 de harina, 10 de pan, 20 de fideos, 12 de polenta, una caja de elche larga vida, 15 de carne, 20 de arroz, 6 de tomates, 2 litros de aceite, 12 paquetes de pañales, 5 cajas de leche en polvo, galletitas, 25 bolsas de ropa para niños y adultos.
Los organizadores pidieron la participación de las autoridades policiales del lugar para darle un marco de neutralidad a la entrega de lo recaudado.
“Fuimos casa por casa haciendo entrega del cargamento y pudimos constatar el grado de necesidad, pero también de agradecimiento de nuestros compoblanos”, describió la maestra.
También se cocinó un gigantesco guiso que muchos damnificados degustaron en un comedor improvisado para abastecerlos.
“Más allá de la ayuda a los vecinos, resurgió un clima de energía y empatía generalizada, lo que nos estimula a la realización de todo lo que nos propongamos, porque juntos todo siempre es más sencillo”, reflexionó la docente, mientras saboreaba una torta frita cocinada por la concejal Rosoli.

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