Renovada intervención actoral al anunciarse el aumento salarial

LOCALES 29/02/2016 Por
Ocurre todos los años, con una puntualidad inglesa y la participación de los mismos intérpretes. El rol, exacto, de cada una de las dos partes no admite objeciones. Resulta evidente que la repetición permanente del mismo acto los expone hoy con una brillante capacidad para la actuación.
El gobernador de Formosa, Gildo Insfran anunció un aumento salarial para los empleados de su administración. Como viene ocurriendo cada año, a fines de febrero, reúne a los referentes más conocidos de los gremios locales, los sienta a su alrededor y frente a las cámaras oficiales, arranca una actuación que logró un gran de perfeccionamiento admirable.
“Con todos los representantes gremiales docentes y de UPCN, queremos anunciarles que hemos llegado a un acuerdo para el aumento correspondiente al año 2016”, arengó el funcionario que lucía un desabrido rostro, mientras luchaba por mantenerse firme ante la mentira que acababa de lanzar para los miles de formoseños que más tarde recibirían el aviso.
Esta vez se rodeó de una mayoría de gremialistas del sector docente, seguramente porque en las últimas semanas fue el sector que mantuvo una dura lucha con las autoridades nacionales, paritarias de por medio, para acordar un incremento de sueldos.
El repetido Isabelino Idoyaga también le puso el rostro a la escena que hace montar Insfran cada año y de la que no pueden escapar los representantes gremiales con los que mantiene una consuetudinaria connivencia, donde los intereses están tan repartidos como el botín que corresponde a cada parte.
Tras desmarañar las cifras y los esquemas de pago, Insfran cerró su actuación, dirigiéndose, de nuevo, a sus invitados con quienes jamás mantuvo negociaciones salariales, burlando las paritarias y renovando mentiras. “Agradecer una vez más a todos los secretarios generales y a sus comisiones directivas por esta extraordinaria manera de llegar a un acuerdo, siempre dialogando y buscando lo mejor para quienes ellos representan y nosotros quienes tenemos que estar tratando de ajustarnos a esa demanda”, dijo.
Es, tal vez, el más brutal y crudo cuadro de la dependencia gremial y política. Cada uno de los dirigentes aceptó, sin vacilaciones y con una apretada mueca de gozo un inexistente escenario previo de “negociaciones” y “diálogo”. Todos fueron convocados en las últimas horas, exclusivamente, para participar del montaje; en la mayoría de los casos desconociendo los alcances del anuncio. El más informado, tal vez alcanzó a enterarse que porcentaje fue decidido para establecer la suba salarial.
El propio Insfran utilizó unos pocos minutos para confirmar como maniata a los empleados públicos apelando a quienes dicen representarlos. Y, entre todos, montan una obra que a pocos interesa; tal vez porque la pobreza y la dependencia a las que llevó el gobernante a su población sólo permiten que sus integrantes se concentren en el nuevo beneficio. Así, se trata de un renovado estimulo que representa el renovado trozo de la torta para alimentar la eterna subordinación.

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