Insfran arregló con Macri, y ya controla parte de la cosa nacional en su jurisdicción

LOCALES 24/04/2016 Por
De los casi 80 millones pedidos por el gobernador local para atender la emergencia agropecuaria, el presidente sólo le enviara 30, con un primer tramo de 17 que vendrá en los próximos días. Inocultable malestar en la dirigencia nacional y aldeana de FAA. Desde Agroindustria plantean que las carpetas estaban "muy infladas” e incluían “a docentes y productores que ni siquiera saben lo que es una chacra”.
macri con gildo

Mauricio Macri vino a acordar con Gildo Insfran una asistencia para los productores afectados por la emergencia. Esa fue la principalísima razón que tuvo el presidente para visitar Formosa este viernes, aunque disfrazo la llegada con el anuncio de una planta de agua potable para Clorinda.
El presidente tenía urgencia por resolver este asunto: la endurecida Federación Agraria Argentina (FAA) envió varios duros mensajes en los últimos días por la política nacional hacia el campo, pero con especial mirada hacia el demorado desembolso para los labriegos de muchas jurisdicciones afectados por las inundaciones. Y, en ese terreno, lo que sucede en Formosa, ocupa particular motivación en los federados.
El detonante de todo fueron el silencio oficial y la demora en efectivizar los alcances de la resolución 21/2016, mediante la cual el Gobierno nacional declaró el estado de desastre y/o emergencia agropecuaria en la provincia de Formosa, para las explotaciones agrícolas y ganaderas afectadas por las lluvias e inundaciones de los últimos meses. La medida del Ministerio de Agroindustria de la Nación comprende los cultivos de mandioca, batata, hortalizas de producción bajo cubierta, bananas y algodón, desde el 1 de enero de 2016 al 30 de junio de 2016, de las explotaciones rurales afectadas por exceso de precipitaciones ocurridas durante los meses de noviembre de 2015 a enero de 2016, en los departamentos Pilcomayo y Pilagás y las localidades de San Martín II y General Manuel Belgrano. Formosa se sumó así a las provincias de La Rioja, Corrientes, Santa Fe, Chaco, Córdoba y Entre Ríos, que la semana pasada también fueron declaradas en estado de emergencia o desastre agropecuario por inundaciones y otras adversidades climáticas.
Nación tiene asignada una partida de 500 millones de pesos anuales para atender situaciones como estas, pero desde febrero tanto el Gobierno provincial como cientos de productores formoseños esperan el desembolso del dinero solicitado mediante carpetas que esquematizan el cuadro de necesidades de los chacareros formoseños afectados por las lluvias del año pasado y los últimos meses.

CUADRO DE SITUACIÓN
Aunque jamás trascendió oficialmente, el pedido de fondos enviado por Formosa ronda los 80 millones de pesos.
Un comunicado de Presidencia de la Nación dijo este miércoles que el Ministerio de Agroindustria asiste con más de 100 millones de pesos a los productores agropecuarios de las provincias de Córdoba, Formosa, Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes y Chaco afectados por inundaciones, y de la provincia de La Rioja perjudicados por granizo.
Tras detallar obras, proyectos y dineros dispuestos para cada jurisdicción, el área que encabeza el formoseño Buryaile aseguró que destinará Aportes No Reintegrables (ARN) por 17,5 millones de pesos para productores agrícolas y ganaderos de la provincia de Formosa.
Al día siguiente, el mismo funcionario, en declaraciones radiales efectuadas a una emisora local elevó ese monto a 30 millones, dejando una grieta de poco más de 40 millones respecto de la solicitud de los productores formoseños.
Sin embargo, el vocero oficial formoseño informó que Macri e Insfran suscribieron un acuerdo por 17.5 millones y, aunque detuvo el detalle ahí, aseguran que habrá una segunda parte hasta completar los 30.
“Nosotros hemos hecho un trabajo artesanal que contempla el valor de producción por hectárea y por tipo de producto; no es lo mismo plantar batatas que banana o tomate. El número logrado, que coincide casi con exactitud con el que tienen los técnicos del Gobierno provincial, sólo atiende lo que cuesta sembrar cada hectárea, no incluye el dinero que los campesinos debemos reservar para volver a plantar ni, mucho menos, el beneficio al que se aspira, porque somos seres humanos y también comemos, tratamos de vestirnos y enviar a los chicos a la escuela”. La posición le corresponde a un sindicalista local de FAA, lanzada en las últimas horas en defensa de la cantidad de dinero solicitada para “intentar regresar al campo”.
“Primero hablaron de 7.5 millones, después 17, ahora 30; me gustaría que Buryaile explique qué criterio tiene en cuenta para determinar los montos, porque manejada así la ecuación da la impresión que su mirada se basa en enviar un monto cualquiera, esperando que se reparta proporcionalmente, sin atender la realidad que nos afecta”, planteó”.

MIRADAS PROFUNDAS
Sin dudas que el nuevo escenario surgido del acuerdo entre el presidente y el gobernador, acorrala las posibilidades de FAA y sus referentes locales por alcanzar la cantidad del dinero solicitado, pero seguramente no detendrá su lucha que arrastra una extraordinaria historia que sobrepasa el siglo de vida y marcadas convicciones.
Así el cuadro de situación, Insfran persiste en su conducta política pendular, privilegiando los intereses económicos por encima de cualquier otro aspecto, como en este caso en el que desoyó las razones que tuvieron los productores para plantear un monto que en principio el mismo avaló, pero al momento de las decisiones adoptó una mirada distinta.
Entretanto, un funcionario de Agroindustria planteó que el silencio del ministro Buryaile ante el desembolso tuvo que ver “exclusivamente con un trabajo que encomendó a gente de su plena confianza para determinar la coherencia del dinero pedido”.
Aseguró que “el relevamiento demostró que los números estaban muy inflados; además encontramos maestros y mucha gente que ni siquiera sabe lo que es una chacra”.
“Buryaile acomodó los tantos, sin resignar la asistencia prometida; por lo que estamos seguros que el dinero que se enviara será suficiente para atender las demandas”, dijo.
Lo sucedido pone en pie de lucha al campo formoseño más combativo y, seguramente, a otras regiones del país; al mismo tiempo, profundiza la grieta política entre Buryaile y un sector del radicalismo formoseño, enquistado en FAA, en la creencia del funcionario que todo se reduce a una tirantez interna más que a una franca lucha sindical por reivindicar necesidades de las chacras formoseñas.

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