De compartir wifi a la revolución de la IA: el futuro de los celulares

Hoy en día, el celular es el centro indiscutido de nuestra conexión con el mundo. Dependemos de estos aparatos no solo para comunicarnos de forma constante, sino también para mantener operativas nuestras computadoras cuando no tenemos otra red disponible. Sin embargo, mientras nosotros todavía nos enfocamos en configurar el teléfono para compartir datos básicos, la industria tecnológica ya está preparando el próximo gran salto. Una revolución inminente donde el dispositivo dejará de ser una simple herramienta de conexión para convertirse en un agente que piense y actúe por nosotros.

El celular como módem: una necesidad del presente

Antes de mirar hacia adelante, es fundamental entender cómo resolvemos las urgencias de conectividad hoy. Tener a mano la posibilidad de convertir el celular en un punto de acceso (o hotspot) es un salvavidas en cualquier apuro cotidiano. Esta función, que viene integrada en prácticamente todos los smartphones actuales, permite usar los datos móviles para darle conexión a una computadora o una tablet cuando el wifi brilla por su ausencia.

Activar esta herramienta es un proceso bastante directo, aunque el menú varía un poco según el sistema operativo. Si usás Android, tenés que ir a la Configuración o los Ajustes de tu equipo. Ahí buscás el apartado de Redes e Internet y entrás a la opción de Zona wifi o Compartir internet. Simplemente prendés el interruptor del punto de acceso y le configurás una contraseña fuerte para garantizar la seguridad de tu red.

Por el lado de los usuarios de iPhone, el camino es muy parecido. Entrás a la Configuración, tocás en Punto de acceso personal y habilitás la opción para permitir que otros se conecten, fijando también una clave de seguridad. Una vez hecho esto, los otros dispositivos solo tienen que buscar el nombre de tu celular en su lista de redes wifi, tipear la contraseña y confirmar la conexión. Obviamente, siempre es recomendable tener en cuenta la cantidad de datos que te quedan en el plan para no llevarte sorpresas con el consumo.

El salto a 2028: OpenAI pisa fuerte en el hardware

Resolver un problema de internet es la utilidad que le damos hoy a los teléfonos, pero el panorama móvil está a punto de cambiar de raíz. Se esperaba que Apple marcara el ritmo tras presentar las novedades de su IA (Siri) en la reciente conferencia WWDC, sobre todo ahora que buscan que los volúmenes de sus nuevos iPhone alcancen a los de Xiaomi, consolidando a los teléfonos con inteligencia artificial como su línea principal. Pero acaba de aparecer un disruptor con el que nadie contaba en este mercado. Se filtró información de que OpenAI va a lanzar su propio celular y que entrará en producción masiva para el 2028.

De acuerdo con un relevamiento del analista Ming-Chi Kuo, de Tianfeng International Securities, la empresa detrás de ChatGPT ya está trabajando codo a codo con MediaTek y Qualcomm para desarrollar los procesadores del equipo. Se espera que las especificaciones finales y los proveedores queden definidos para fines de 2026 o principios de 2027. Del diseño conjunto y la fabricación se va a encargar en exclusiva Luxshare Precision. OpenAI ya no se conforma con lanzar al mercado parlantes, auriculares, lapiceras o anteojos inteligentes; ahora van directamente al hueso del mercado móvil.

Kuo aportó además un dato de referencia bastante revelador: tomando como ejemplo el TPU Zebrafish desarrollado conjuntamente por MediaTek y Google, los ingresos de un solo chip de inteligencia artificial equivalen aproximadamente a lo que generan entre 30 y 40 procesadores de estos nuevos celulares. La jugada inicial de OpenAI apunta de lleno al segmento global de alta gama, buscando morder una porción de ese mercado que mueve entre 300 y 400 millones de unidades anuales. El volumen incremental que traerá esta ola de recambio tecnológico será una verdadera mina de oro.

Para Luxshare, el valor estratégico de este proyecto es mucho más grande que la plata a corto plazo. Siendo parte de la cadena de suministro de Apple, les resultaba casi imposible ganarle terreno a la posición de ensamblaje de Hon Hai (Foxconn). Este nuevo proyecto, en cambio, les da el pase directo para convertirse en los fabricantes principales de la próxima generación de celulares.

El verdadero motivo detrás del teléfono propio

Muchos se preguntan por qué Sam Altman decide complicarse la vida fabricando hardware. La respuesta es clara: si se limitan únicamente al software, la inteligencia artificial siempre va a estar jugando de visitante en ecosistemas ajenos. Kuo plantea tres razones fundamentales que explican esta movida.

Primero, para que un agente de IA ofrezca servicios realmente integrales, necesita el control absoluto del hardware y del sistema operativo. Hoy por hoy, usar ChatGPT en un iPhone implica chocar contra los límites del “sandbox” de permisos de Apple. Hay que dar mil vueltas simplemente para que la aplicación te ayude a pedir comida. Fabricar su propio celular les permite arrancar desde la capa más profunda del sistema, dándole a la IA libertad total para operar sin ningún tipo de restricciones.

Segundo, el celular es el único aparato que acompaña al usuario todo el tiempo y conoce su estado actual. Sabe por dónde te movés, cómo es tu agenda, tu historial de chats, tus hábitos de pago y hasta tus métricas físicas. Toda esa información en tiempo real es el insumo más crítico para que el agente de IA pueda razonar. Sin esos datos de entrada, la inteligencia artificial es como un asistente brillante pero ciego y sordo, que resulta ineficaz en la práctica.

Tercero, en el futuro previsible, el teléfono va a seguir siendo el dispositivo terminal de mayor volumen. No importa cuánto vendan los parlantes inteligentes, su uso principal sigue siendo hogareño. Por más atractivos que sean los anteojos de realidad mixta, todavía son un producto para un nicho de entusiastas. En cambio, con miles de millones de teléfonos despachados en todo el mundo cada año, quien logre dominar este espacio se va a quedar con el principal canal de distribución para la IA.

Un cambio de lógica: decirle adiós a buscar aplicaciones

Kuo elaboró un diseño conceptual de este dispositivo y, al compararlo con las pantallas que usamos hoy, las diferencias saltan a la vista. La lógica tradicional del celular funciona como una estantería llena de íconos de aplicaciones donde el usuario tiene que buscar, tocar y operar por su cuenta. El teléfono de OpenAI invierte este concepto por completo. El objetivo de la persona ya no será abrir una app específica, sino simplemente decirle al teléfono qué es lo que quiere hacer; el agente de IA se encargará de gestionar el resto.

Las aplicaciones van a seguir existiendo en el sistema, pero es muy probable que el usuario no necesite volver a abrirlas manualmente nunca más.

Llevar esto a la práctica exige una integración perfecta entre la nube y el procesamiento local del aparato. El procesador del teléfono va a tener que comprender constantemente el contexto del usuario. Administrar bien la batería, gestionar la jerarquía de memoria y poder correr modelos de IA más chicos directamente en el equipo van a ser los factores clave en el diseño del chip. Las tareas de alta intensidad o mayor complejidad se van a derivar automáticamente a la inteligencia artificial en la nube.

Respecto al modelo de negocio, las opciones están abiertas. Kuo pronostica que OpenAI podría atar el sistema de suscripciones directamente al hardware. Queda la duda de si van a ofrecer ChatGPT Plus gratis con la compra del teléfono, o si, a la inversa, los suscriptores actuales recibirán subsidios para adquirir el aparato. Aunque el plan comercial exacto todavía es una incógnita, la dirección es innegable: apuntan a construir un ecosistema totalmente nuevo alrededor del agente de IA, buscando tentar a los desarrolladores para que se sumen a una plataforma que cambiará nuestra forma de interactuar con la tecnología.